«Fuego»

Hoy el día después,
mi cuerpo satisfecho,
recuerda con nostalgia,
el fuego de ayer.

Hoy como ayer,
mis labios todavía saborean,
el roce de los tuyos,
cada vez que me besaban.

Tus labios ardientes,
eran el fuego,
que prendía la hoguera,
en la que ardíamos después.

Con sólo vernos,
mirarnos a los ojos ,
sentíamos que nos deseábamos,
pero era imparable no besarnos.

Cada beso ardiente ,
nos iba acelerando,
y en cada momento,
nos íbamos calentando.

Mi mano masajeaba,
suavemente tu cuello,
haciendo de sentir,
tu cuerpo cerca de mí.

Nuestros cuerpos se atraían,
cada vez más fuerte,
como dos imanes electrizados,
que se atraen con fuerza.

El calor de nuestro cuerpo,
era como el sol,
que quema fuerte en verano,
abrasando todo a su paso.

La verde primavera,
dejaba hueco ardiente,
cambiando el “verde vergonzoso”,
por el “rojo ardiente” deseo apasionado.

Fueron tus labios,
que con cada beso,
nos acaloraba cada vez más,
haciéndonos de temblar de deseo.

El aroma de mi habitación ,
se siente huérfano,
deseoso de volver a mezclarse,
con el olor de tu perfume.

Las sábanas acaloradas,
todavía te extrañan,
tu cuerpo desnudo,
como “ delicatesen” en su plato.

Ver tu cuerpo desnudo,
sobre mi cama ,
era el más bello regalo,
que en esta vida recibía.

Era tanto el deseo,
que comencé a besarlo,
como “sediento por el desierto”,
que deseaba saciarme con tu cuerpo.

Cada vez que recorría,
cada rincón de tu cuerpo,
era el más valioso “manjar”,
que podía saborear.

Cuando tus labios,
recorrían mi cuerpo ardiente,
me iba excitando más cada vez ,
pensando iba a explotar de excitación.

Tú y yo,
atrapados por la pasión,
cabalgando a lomos de la lujuria,
llevados por nuestro “fuego de amor”.

Fue ese momento,
la más bello sensación ,
cuando nos fundimos en uno,
apasionados haciendo el amor.

Hoy en este silencio ,
extraño tu respiración ,
tan agitada como el viento,
con la fuerza de un huracán.

Ahora en este momento,
desde ese entonces ,
dejamos de ser “tú y yo”,
convirtiéndonos en “ nosotros”.

Que bonito es el amor,
partiendo del deseo ,
a lomos de la lujuria,
nos “ bebímos” el fuego de la pasión.

Con el roce de nuestros labios,
rozamos nuestro cuerpo ,
disfrutamos de la” fusión” ,
haciendo el amor.

Miguel de la Mancha
(poeta y escritor)